
La cantante Concha Buika brilla allá donde canta o deja salir de su boca palabras llenas de humanidad y respeto por sí misma y por el mundo. Ya le dediqué esta entrada, en su día: Concha Buika, Vida Vivida . Hoy, en la entrevista concedida a La Contra, deja caer frases como las que entrecomillo en esta entrada, que curan el alma y despiertan a la vida. Creo, como ella, que quien supera el victimismo comienza a “fabricarse una historia maravillosa”. El victimismo hace daño a quien lo sufre, pero también esparce mucho dolor fuera de sí:
“El victimismo es una cara de la culpabilidad. Eres víctima hasta que la edad, el estómago o la conciencia te obligan a crecer”.
“Me comprometí a quererme, cuidarme, honrarme y respetarme en la salud y en la enfermedad hasta el final”.
“Si lo que necesitas es una historia maravillosa, fabrícala, píntala, cántala, cuéntala”.
Y sólo hay una forma de que el victimismo desaparezca, el trabajo de la autoestima:
- Mírate al espejo cuando te levantes y siéntete digno, fuerte, libre, capaz de todo.
-Sal a la calle y camina con elegancia y firmeza, sin prisa por llegar, pero seguro de alcanzar tu destino.
-Trata con las personas conservando tu dignidad y ofreciendo tu sabiduría. Ponte en su lugar, pero no permitas que te manejen.
-Cuando recuestes tu cabeza en la almohada, dedícate unos minutos para saborear tus éxitos y aprender de tus debilidades.
-Reconcíliate contigo y con el mundo, si lo necesitas, y descansa sereno y deseoso de que amanezca un nuevo día, en el que no seas víctima ni verdugo, sino un ser humano completo que ha dado consigo mismo.
¡Felices sueños y un alegre despertar!
5 comentarios:
Gracias...
Realmente excelente el resumen de actuaciones que nos cuentas, unas cracks las dos Conchas.
Al leerlo me ha recordado una persona que conozco, familiar de mi mujer, que aunque -por lo menos aparentemente- la vida no le ha ido mal, pero siempre, siempre, siempre, está quejándose por algo.
De manera que su vida no sólo parece mucho más triste de lo que es (ella se autoconvence de eso), sino que se la hace así a sus allegados.
Un abrazo
Pablo Rodríguez
Hacerse la victima es una salida muy fácil, no te responsabilizas de tu vida y solo te dejas llevar.
Pero la vida hay que disfrutarla y no padecerla.
Muy acertada tu entrada, amiga Concha.
Has dado en el clavo, bueno Concha, tú referenciando el texto y la otra Concha sacándolo de su magín.
Esa es la cuestión. Me quejo, no estoy a gusto, todo se confabula en mi contra, pero...¡¡ahhh!! nunca es culpa mía, sino que es por causa de este perro mundo que tengo a mi alrededdor y por "desgracia" me ha tocado vivir.
PUES NO, NO NO y NO.
Me niego a resignarme, a hacerme la víctima, a dejarme llevar y manejar por mi entorno (¿se dice así, sres. matemáticos?).
El texto repite una palabra, una actitud tan olvidada y tan venida a menos como la DIGNIDAD.
Dignidad con uno mismo para ser capaz de traspasar esa dignidad a los demás.
¿Algo de eso es la autoestima?
Pues yo quiero un poquito de autoestima, unos gramos siquiera de ese preciado tesoro, para poder, además, regalar un poco a ese entorno mío al que considero "culpable" de mis males y frustraciones.
De nada, Nebroa, guapa.
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Es que las Conchas, Pablo ¡tenemos unas perlasssss! Y sin abuela … :-)
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Vamos a lo que no cuesta, Chencho, pero así nuestra vida es un borrador que nunca se concreta. Siempre son los otros… Cuando me pasan esos pensamientos por la cabeza, luego, en frío, me da rabia de mí :-), porque incluso si consiento que me “dañen”, soy yo la que lo estoy permitiendo (para eso está la asertividad, por ejemplo). Aprendemos, aunque sea así, a trompicones ;-)
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Anónimo G. (que ya te he pillado, que tienes estilo propio, y eso es muy bueno…). Así que, ahora, de cabeza a elevar la autoestima ;-) y a disfrutar con lo que ya sabemos…
Abrazos
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