viernes 4 de diciembre de 2009

"Volvemos al primer punto"



Abro el buzón, encuentro el número 128 de Psicología Práctica y echo un vistazo al editorial. Pepa Castro escribe:
“El psicólogo Antoni Bolinches ha escrito el interesante libro Recetas para cambiar el mundo. Propone una revolución social a través de la Psicología”.
Sí, me parece extremadamente interesante, porque hace tiempo que pienso que la transformación del mundo debe ser ascendente y no sólo comandada. Tal y como lo he dicho por aquí, de muy diversas maneras, uno debe preocuparse por modificar lo que le impide evolucionar y, en la medida en que lo haga, llegará a encontrar su espacio. Así, del mismo modo que con muchos pequeños pasos se recorren largos caminos, la suma de muchas personas satisfechas consigo mismas y con la función que desempeñan en esta vida podrá llegar a consolidar un mundo renovado y limpio.
Me siento en el sofá y busco ese artículo dedicado al libro que ha llamado mi atención. Me basta leelo para saber que comparto lo que dice (no así tantas personas que critican duramente a la sociedad, sintiéndose ajenas a su propia responsabilidad en el caos). Estoy de acuerdo por completo con el criterio de su autor: pretende facilitar el cambio social a través de la actitud personal, partiendo del cuestionamiento de los valores. Cuando se le pregunta por la política, responde:
“Sólo hay dos maneras: o que los políticos se conviertan en buenas personas, o que las buenas personas se dediquen a la política. Pero, para eso, en cualquier caso, hay que hacer una revisión de los valores imperantes en la sociedad, así, volvemos al primer punto, el de la revolución psicológica o revolución interior de cada uno”.

El libro:
Antoni Bolinches
Recetas para mejorar el mundo
Editorial Debolsillo (244 págs.)


miércoles 2 de diciembre de 2009

Gotas de lucidez



Me llega, del boletín de proverbia.net, una cita de Émile Chartier (1868-1951), filósofo y ensayista francés, que firmaba con el seudónimo “Alain". Esta es la cita en cuestión:
“Se dice que las nuevas generaciones serán difíciles de gobernar. Así lo espero”.
Me gusta, busco otras citas suyas y encuentro algunas que no tienen desperdicio. Las comparto con vosotros:
El hombre que tiene miedo sin peligro inventa el peligro para justificar su miedo”.

“El aburrimiento es lo que queda de los pensamientos cuando las pasiones son eliminadas de ellos”.

“Nada tarda tanto como aquello que no se empieza”.

“Nada hay más peligroso que una idea cuando no se tiene más que una”.




lunes 30 de noviembre de 2009

CONFIANZA


Se nos ha educado para creer que todo es muy complicado, que hay que luchar mucho para conseguir muy poco, y que, una vez alcanzado, tienes que ir con cautela, porque pueden quitártelo. De cualquier modo, dicen, acabarás perdiendo, porque esta vida es injusta.

El mensaje debiera haber sido otro muy distinto:

Las cosas son más fáciles de lo que parecen; debes imaginar lo que quieres e ir por ello, decidido, sin miedo y disfrutando del proceso. Una vez logrado tu propósito, compártelo, con las manos abiertas, y cuanto más des más tendrás, aun cuando acaparar nunca sea tu objetivo.


domingo 29 de noviembre de 2009

Mundo caduco



A la pregunta "¿Saldremos de la crisis?":


“No es una crisis dentro del sistema,
es la crisis del sistema mismo”.


(José Luis Sampedro, en una entrevista del programa de hoy Página2)

¿Seremos capaces de crear un mundo nuevo?


jueves 26 de noviembre de 2009

La televisión, o el “trance inducido”


Hace tiempo teníamos proyectado, una amiga y yo, elaborar una programación de televisión totalmente distinta a la actual, con la finalidad de que esa ventana abierta a tantas personas emitiera algo de luz. Habíamos pensado en programas, informativos, series e, incluso, concursos que despertaran, en lugar de adormecer, y en los que se potenciara la cara buena de las personas y del mundo. Tengo que revisar aquel primer borrador, que no sabíamos cómo encaminar, una vez que lo hubiéramos trabajado, porque desconocemos ese campo, pero que partía de muy buenas intenciones. Lo dejamos porque teníamos otros asuntos que acaparaban nuestra atención, y no se puede estar a todo, aun más con un asunto tan ambicioso. Pero no lo descartamos. Ahí está. Me ilusiona, al menos, intentarlo en algún momento, aunque las barreras con las que, probablemente, nos encontraríamos, nos desilusionaran.
Lo cierto es que no sé si nosotras, pero algo hay que hacer con la televisión. Cada vez es más común escuchar: “Como la tele es un rollo, me pongo a leer” (algo hemos ganado, entonces) o “Me aburre y me voy pronto a la cama”. Pero, en realidad, hay demasiada gente (niños, y es una pena) “tragándose” todo lo que pongan y, por tanto, dejándose manipular. Pero no voy a seguir argumentando, porque mi exposición quedaría pobre comparada con la de este texto, extraído del libro “Un nuevo mundo, ahora”, del maestro Eckhart Tolle. Es un poco largo, pero merece la pena leerlo para saber por qué caemos por debajo del pensamiento, en lugar de elevarnos sobre él:
Televisión
Ver la televisión es la actividad de ocio (o, más bien, inactividad) favorita de miles de personas en todo el mundo. El estadounidense medio, cuando llega a los sesenta años de edad, ha pasado quince años mirando una pantalla de televisión. En otros muchos países las cifras son similares.
A mucha gente, ver la tele le resulta “relajante”. Obsérvate con atención y verás que cuanto más tiempo pasas pendiente de la pantalla, más se reduce la actividad pensante, y durante largos periodos, estás mirando el programa de entrevistas, el concurso, la serie cómica e incluso los anuncios, sin que en tu mente se genere ningún pensamiento, o casi. No sólo no te acuerdas ya de tus problemas, sino que te libras temporalmente de ti mismo, ¿y qué va a ser más relajante que eso?
Entonces, ¿Es que mirar la tele crea espacio interior? ¿Hace que estés presente? Por desgracia, no. Aunque tu mente puede estar largos periodos sin generar ningún pensamiento, se ha conectado a la actividad pensante del programa de televisión. Se ha conectado a la versión televisiva de la mente colectiva, y está pensando sus pensamientos. Tu mente está inactiva, pero sólo en el sentido de que no está produciendo pensamientos. Sin embargo, está absorbiendo continuamente pensamientos e imágenes que llegan a través de la pantalla. Esto induce a un estado pasivo, como de trance se susceptibilidad intensificada, no muy diferente de la hipnosis. Por eso se presta a la manipulación de la “opinión pública”, ya que los políticos y los grupos de interés, así como los anunciantes, lo saben y pagarán millones de dólares para pillarte en ese estado de inconsciencia receptiva. Quieren que sus pensamientos se conviertan en tus pensamientos y, por lo general, lo consiguen.
Así que cuando ves la televisión la tendencia es a caer por debajo del pensamiento, no a elevarse por encima. La televisión tiene esto en común con el alcohol y algunas otras drogas. Aunque proporciona cierto alivio del peso de la mente, también pagas un alto precio, la pérdida de conciencia. Al igual que esas drogas, tiene también un fuerte carácter adictivo. Coges el mando a distancia para apagarla y, en lugar de eso, empiezas a recorrer todos los canales. Media hora, o una hora después, sigues mirando, sigues cambiando de canal. El único botón que tu dedo parece incapaz de apretar es el de apagado. Sigues mirando, generalmente no porque algo interesante te haya llamado la atención, sino porque precisamente no hay nada interesante que ver. Una vez que te has enganchado, cuanto más trivial, y menos interesante sea, más adictiva resulta. Si fuera interesante, si incitara a pensar, estimularía tu mente para que volviera a pensar por sí misma, que es algo más consciente y preferible a un trance inducido por la televisión. En ese caso, tu atención ya no estaría totalmente cautivada por las imágenes de la pantalla.
El contenido del programa, si tiene algo de calidad, puede contrarrestar, en cierta medida, y a veces deshacer, el efecto hipnótico, aturdidor, del caso televisivo”.

martes 24 de noviembre de 2009

El camino de la Paz


Encontré este proverbio chino, allá por el 2003, en La Brújula Interior, de Álex Rovira, y lo coloqué en un lugar visible para releerlo de vez en cuando y recordar lo esencial:

"Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona;

si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar;

si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación;

si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo".
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"Deseo y creo en el cambio individual para lograr un cambio global. Al contrario suele ser manipulación".

sábado 21 de noviembre de 2009

Todo está bien



"El secreto de la vida es aceptarla simplemente tal cual es".

(San Juan de la Cruz)


Aceptar, que no es lo mismo que resignarse.

No resistirse a lo que hay, que no es lo mismo que abandonarse.

Permitir.

Tomar conciencia de que lo que es... es lo que debe ser... en este momento y en todos...

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