lunes, 9 de enero de 2012

De profesión, nombrador


¡Qué bonita profesión!

“Me decían que pretender comer de eso era una locura, pero yo creí en ello”
“Fernando Beltrán, poeta y nombrador: Las palabras son la forma en que caminas por el mundo. Gran parte de los errores que cometemos se deben a palabras mal escogidas en momentos importantes, para comunicarnos con el otro y con nosotros mismos”.
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"Hay mucha gente a la que no le gusta su nombre.

Sí, muchísima. Siempre les digo que se lo cambien porque a veces cambiando de nombre cambia todo. Cuando García Márquez decidió rebautizar su novela La casa por Cien años de soledad, cambió su suerte. Y la de Stevenson cuando cambio El marinero cocinero por La isla del tesoro.

Fue el primer nombrador de España.

Un camino complicado. Me decían que pretender comer de eso era una locura, pero yo creí en ello. Monté mi primer despacho en un piso ruinoso, no me atrevía a llevar a los clientes. Los citaba en hoteles y hablaba de mi estudio como si fuéramos un equipo.

Y ya lleva 500 nombres.

Un amigo me dijo que podía vivir un día entero con mis nombres: afeitarme con la marca Aliada, desayunar un Ti (un té con sabor), comer con un vino Solar, comprar en Hipercor, pasear por el barrio La Gavia de Madrid, que ha tomado su nombre de un centro comercial que bauticé así…

¿Qué ha aprendido de sus 500 hijos?

Que el motor más importante en la vida es la ilusión y que hay que transmitirla. Que la suma de lo que hacemos todos es el mundo, y que toda persona te puede sorprender.

(Extracto de una entrevista en La Vanguardia)

Fuente: Plano creativo