martes, 6 de agosto de 2013

DESAPEGO




"El desapego o la liberación consciente de todo y de todos es, a la vez, lo que nos hace sentirnos más unidos, porque en el desapego no hay ambición sino desprendimiento. Nada es tuyo y todo lo es; nada a lo que aferrarse y todo para deleitarse.

Sentirse acompañado, tener cosas y disfrutar de ello es muy válido, pero siempre que nuestra felicidad no esté encadenada a su posesión. De lo contrario, sufriremos por el miedo a la pérdida, ante la creencia de que cuando nos falten esos objetos o esos seres que creemos imprescindibles para sentirnos bien, nos encontraremos desamparados.

Desapego no es desidia, ni desafecto, sino vivencias reales, sin enaltecer una realidad inventada por el ego o fundamentada en el pasado y en el futuro. Desde la libertad interior se actúa libre de anhelos, y en esa presencia consciente lo más gratificante de la vida es vivirla.

Hay que vivir ligero, desinteresadamente. Dejar el lastre de la identidad acuñada con pedazos de unos y otros; renunciar a dependencias y pesos. No arrastrar cargas nuestras ni las de nadie, no volcar nuestros problemas sobre nadie, no esperar ni pedir, tan sólo recibir los obsequios de la vida y corresponderla con una actitud tolerante y enérgica, generadora de más vida".

Fragmento de mi libro El don de vivir como uno quiere