sábado, 18 de septiembre de 2010

Calendario, Agenda y Concurso



La Editorial Obelisco, con la que publico mis libros, ha tenido el detalle de poner una cita mía en la edición 2011 del Calendario de las hadas, los duendes y los gnomos. Ya lo hizo el año pasado, como podéis leer en la entrada El poder de una sonrisa.

Si alguien quiere adquirir algún ejemplar, tanto de este calendario como de la preciosa Agenda de la que se extraen las ilustraciones, puede acceder a su venta on line en estos enlaces que he puesto a cada producto, o en la propia Editorial Obelisco.

Y para los amantes de la escritura, este Concurso de Cuentos de Hadas.

Deja ser...



En la línea Zen de la anterior entrada, trataré de pasar el día (y los que le siguen) con esta idea:

Dejar ser es lo más parecido al Amor incondicional.
Incluso pensando en mí, porque…
¡Cómo relaja “Dejar ser” y “Amar incondicionalmente”!

jueves, 16 de septiembre de 2010

Nada más...



"Ama y calla, el resto será dado por añadidura".


He dedicado esta entrada a este Twitter de Sergio Badia (firmaba en los comentarios de este blog como Zejio), porque me parece que es la síntesis perfecta de lo que hay que saber y hacer en esta vida.
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Me recuerda Sergio que se basó en la frase de Jesús: "Buscad el Reino de Dios y su justicia y el resto os será dado por añadidura", y que ¿qué puede ser el Reino de Dios sino amor?"
Sigo asintiendo... :-)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El cielo de septiembre


“La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad”.
(Simone de Beauvoir)

A eso de las 8 de la mañana, los cielos casi otoñales ofrecen una riqueza de tal alcance que no tengo suficiente ángulo de visión panorámica para abarcar tanta belleza. Ya escribí sobre ello hace dos años por estas fechas.

Esta mañana he podido contemplar toda una gama de colores rojizos, anaranjados y amarillentos por una banda del firmamento que iba dejando tras de mí; frente a los azules mar, turquesa y grisáceos, que me regalaba la bóveda celeste en su otra cara. Estos últimos se fundían con las montañas, que reservan su habitual esplendor verde y terroso para más tarde.

En algunos trazos, todas las tonalidades se fundían suavemente dando lugar a intensas líneas de luz y a variadas formas, que resaltaban aún más la hermosura de esa obra de arte natural con la que se viste cada día el cosmos.


martes, 14 de septiembre de 2010

Hambre en el mundo

Empieza el telediario y no quiero entrar en trance inducido, pero la primera noticia atrae mi atención:
"Una buena noticia: hoy, desde hace 15 años, es el primer día en el que se ha registrado menos hambre en el mundo".
¿Será una gota del océano de la nueva conciencia? Ojalá.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El pájaro y la flor



En silencio, observas una flor,
escuchas el canto de un pájaro,
y todo se consagra.
La conciencia es la flor y es el pájaro.

Y el pájaro es tu voz y la flor tu aroma.
Todo está en todo y cada cosa en su esencia;
la individualidad de ser lo mismo.

Intensidad del momento, infinito instante,
que ya no es etéreo, sino forma poética.
Es la sabiduría ávida de ser descubierta
en el color y el aroma, en el sonido y la calma.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Una experiencia personal

Una experiencia personal, que corresponde a un libro en el que estoy trabajando ahora:

Decía que no guardaba rencor, que había olvidado el tremendo daño que me había hecho (que había permitido que me hiciera, hace tiempo), pero, en realidad, había perdonado, pero no olvidado. Además, sentía su mirada en mí, con una mezcla de temor a quien se sabe que ya es fuerte, pero también con un ligero desafío.
En mi día a día trataba de vivir conscientemente, e intentaba ayudar y ayudarme, pero, de vez en cuando, me cubría esa pequeña, pero insistente, sombra.
Y en uno de esos instantes en los que sientes tu inmenso poder y, a la vez, tu pequeñez; en los que no le das importancia a nada porque sabes que lo tienes todo… descubrí el porqué de esa sombra y hallé la solución:
Aún estaba atrayendo ese ligero desafío, porque había algo que estaba haciendo mal: juzgando de pensamiento y observando (para seguir juzgando) los movimientos de la persona a la que “acusaba” de juzgarme y observarme.
Estaba haciendo exactamente lo mismo que lo que pensaba me hacían a mí, aunque con una percepción distinta en ambas partes, debido a la distinta evolución.
Así que, tras este imprescindible autoanálisis, me propuse un ejercicio: dejar ser.
¡Y funcionó! Paré de observar y juzgar y experimenté la tranquilidad de no verme juzgada y observada.
No se trata de una relación fluida ni se pretende que así sea, pero aunque con caminos diferentes (que, por otra parte, nunca fueron el mismo) acabaron las miradas recelosas, las punzadas y las desconfianzas.
Nuevamente ¿Me estaban dañando o me estaba dañando sola?

Me acojo a la frase de W. Dyer: “Cuando una persona se abstiene firmemente de hacer daño a los demás, todos los seres vivos dejan de sentir enemistad en su presencia".

viernes, 10 de septiembre de 2010

Generosidad



“Generosidad es el acto de dar lo que yo tengo a otra persona que también lo tiene, pero por alguna razón no ha descubierto esto todavía. Significa despertar en el otro el mismo poder que poseo. No es dar al otro con arrogancia. Todos tenemos la energía para lograr aun las cosas materiales, pero sólo algunos han podido superar los obstáculos, internos o externos, otros no. La verdadera generosidad consiste en que los que ya están adelantados enseñen (con el ejemplo) la metodología para alcanzarla”.

(Desconozco el autor. He añadido al original lo que va entre paréntesis)

jueves, 9 de septiembre de 2010

La conciencia en la alimentación



He resumido una par de páginas del libro de Deepak Chopra, Peso perfecto. Me parece importante detenerse y aplicar sus indicaciones:

Coma en un ambiente estable y tranquilo: concentre su atención en el alimento para percibir todos los sabores deliciosos y disfrutar de la comida.. Las personas con exceso de peso suelen devorar todo lo que comen.

Siéntese siempre para comer, aunque sea un bocadillo o una fruta. Eso contribuirá a preparar la digestión y subrayará la conciencia del alimento.

No coma cuando está perturbado. Es preferible postergar la comida hasta que se calme.

Evite alimentos y bebidas helados. Tienden a congelar los fuegos digestivos.

No hable mientras mastica. En todo caso, la conversación en la mesa debe ser ligera y tranquila, no conmovedora ni brusca.

Coma a ritmo moderado. Para regular la velocidad, no ponga el siguiente bocado en el tenedor o la cuchara, hasta haber masticado y tragado el anterior.

No coma hasta haber digerido por completo la comida anterior. Por regla general, la digestión dura entre tres y seis horas. Si siente que necesita un bocado, tome algo ligero, como un poco de fruta o un vaso de zumo.

Prefiera los alimentos recién cocinados. Son más fáciles de digerir que la comida cruda. Las sobras son también más pesadas.

Quédese tranquilamente sentado unos minutos después de comer. Esto permite que la digestión se haga sin esfuerzo. También manifiesta respeto por el acto de comer y por los procesos metabólicos.

Dedique una o dos comidas semanales a “Meditación de conciencia de la comida”, que consiste en comer de manera muy lenta y deliberada, poniendo intención en cada movimiento:

- Comience mirando el alimento.
- Registre el aroma de la comida.
- Saboree cada bocado.

“Una persona que come sin prestar atención a la comida puede transformar el alimento en veneno” (El Ayurbeda).

Si ingiere una o dos comidas semanales con conciencia e intención, poco a poco, mejorará toda su actitud hacia la nutrición de su cuerpo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Un artículo en "El blog Alternativo"




Basándome en una de las entradas de este blog, en la que me refería a los propósitos tras el descanso, he escrito ESTE ARTÍCULO para El Blog Alternativo (he tomado la preciosa imagen que han elegido para ilustrarlo).
Por el momento, y por falta de tiempo para atenderlos, cierro los comentarios de las entradas, pero podéis dirigiros a mí, en cualquier momento, escribiéndome a conchabarbero@hotmail.com.
Besos y abrazos

martes, 7 de septiembre de 2010

Reflexiones en "voz baja"



Hasta hace bien poco creía tener vocación de coach. Siempre he sentido el impulso de ayudar a la gente, de dar consejo incluso antes de que me lo pidieran; de esforzarme por convencer a todo el mundo de lo que podría hacer con su talento, que, la verdad, me resulta muy fácil reconocer, incluso en quien ni siquiera se le ha pasado por la cabeza que lo tenga.

Antes de mi cambio interior, creo que el impulso se debía, aparte de (¿por qué no decirlo?) mi interés noble por hacerlo, quizá por un patrón de salvadora, que podría analizar y castigarme, pero que, en este momento, me da un poco de pereza…
En los últimos años, y coincidiendo con mi dedicación por las letras en el terreno personal, he llegado a plantearme coordinar ambas facetas, escritora y coach (aparte de la de currante por cuenta ajena y ama de casa con familia. Demasiado. Casi imposible). Tuve la intención de formarme en ello, pero, poco a poco, me he ido dando cuenta de que una de las cosas que más paz me proporcionan son los tiempos de silencio que también puedo tener gracias a la escritura, y que, en este caso, me permiten también comunicarme con el exterior. Aunque últimamente me basta con mirar al cielo para establecer una comunicación con la vida.
Escribo porque me apasiona, y tengo mi intención puesta en ayudar, más que en distraer (bastante distraídos andamos, aparte de que hay gente que disfruta más escribiendo obras de ficción. Tiene que haber de todo, y para todos). Me gusta orientar, trasladar mi experiencia sobre el papel, pero cada vez me llama menos hablar por hablar o invadir la vida de otros con mis historias. Necesito silencio, introspección serena, disfrutar de la paz que siempre busqué (o que no sabía que debía buscar para sentirme como ahora me siento).
Por cierto, ¿he dicho que me encanta escribir? ¿Si? Pues lo repito. Me encanta y cada vez fluyo más y con menos esfuerzo mientras lo hago. Es justo lo que necesitaba: hablar sin hablar (silencio activo), menos relaciones sociales, menos conversaciones agotadoras y más encuentro conmigo misma.
Últimamente, he tenido que participar en alguna presentación de libros (del mío y como ponente en otras) y en algún acto en el que me han requerido unas palabras. Pues bien, he descubierto que, aunque lo he hecho con gusto por tratarse de un tema que me seduce y por ser solicitada por personas a las que aprecio o para fines benéficos muy justificados, no me "llamaba" demasiado, así que trataré de restringir esa faceta (¿no digo que hay que vivir como uno quiere? :-).

El cuerpo me pide equilibrio para la mente mediante el silencio. En la introducción de Palabras para el Bienestar digo que soy una parlanchina incorregible, pues no es así, soy perfectamente corregible: vivir para aprender.

Ya sé que lo mío es escribir a solas, expresarme sin dirigirme a nadie y destinándolo a cualquiera. Una auténtica terapia, además. Y no hay nada mejor que saber lo que quieres ¿verdad?


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P.D. He personalizado más esta entrada, porque he recibido una carta de mi querido amigo Juan, relacionada con mi segundo libro, en la que me dice, entre otras cariñosas apreciaciones, que ha echado en falta algo más personal en la obra, cosa que he evitado, por no ser egocéntrica, pero que ya te explicaré debidamente, Juan. Mil gracias por tus palabras, si lees este comentario.


lunes, 6 de septiembre de 2010

El juego del gato y el ratón



Hay muchas personas que pasan años y años, y hasta toda una vida, sufriendo porque seres cercanos y queridos les juzgan permanentemente; les sacan siempre “faltas” y “fallos” a cualquiera de sus movimientos y les hablan de modo despectivo o altivo. Ellos, los “perseguidos” se quejan y desahogan de esa tiranía en la que se han acostumbrado a vivir como seres débiles, dóciles y con poca voluntad. Pero son fuertes, aunque no tienen conciencia de su gran valor, y ese valor es, a su vez, otra fuente de sufrimiento para sus verdugos.

Los que "atacan", sufren su propia guerra interna, la de sentirse inferiores a sus víctimas a quienes llegan a “odiar” por ver en ellos lo que creen les falta, aunque sus palabras parezcan decir lo contrario. Pero tampoco lo saben; no saben que ya tienen lo que necesitan ni por qué se ven abocados a fastidiar. De lo contrario, no lo harían.
Ambos tienen el mismo problema, la falta de amor por sí mismos y la ignorancia sobre su fortaleza. Por tanto, están incapacitados para amar o amarse. Salvo que, al menos, uno de ellos COMPRENDA, sepa por qué están actuando así desde el conocimiento de sí mismo, y corte la persecución y la huída, seguirán en ese absurdo y doloroso laberinto. Porque con sólo saberlo el dolor se reduce hasta hacer que el sufrimiento desaparezca.
Y, como aquí no hay buenos ni malos, dejo estas moralejas en modo Twitter:

Compadécete de quien te juzga; no siempre sabe por qué lo hace; no ha COMPRENDIDO, pero impide su invasión con dignidad y respeto por ti.

Mírate en el espejo de quien juzgas y hallarás no sólo lo que detestas, sino también lo que valoras. Te encontrarás en él.





sábado, 4 de septiembre de 2010

La paz siempre está



Nos pasamos la vida luchando ("esta vida es una lucha", dicen muchos ancianos resignados; "¡qué lucha tengo con mis hijos!", dicen algunos padres; "esto es un juego duro, y gana el más fuerte", se escucha en distintos ambientes de negocios. No digamos el ejemplo de los políticos...).
Vivimos peleando contra todo para conseguir así algo "bueno", pero nada que lleve implícita la lucha puede traer armonía ni paz, ni siquiera cuando el fin es loable. Solo hay que dejar que la paz emerja, permitir que sea, desde lo más profundo de nuestros corazones.

"La idea de que debemos “crear paz” es un error de percepción que fomenta un comportamiento engañoso. La paz pertenece a lo vibracional. Es algo que ya está dado, no es algo que tengamos que crear. Toda la Tierra está en paz. La región a la que llamamos Oriente Medio está y siempre ha estado en paz. Toda África está abrazada por la paz. El planeta entrero está envuelto en paz. Simplemente retira a los seres humanos de cualquier ambiente destrozado por la guerra o lleno de conflictos y lo que será inmediatamente evidente será la inmensa paz que siempre está presente".


Michael Brown, en La alquimia del corazón


martes, 31 de agosto de 2010

Lo que merece la pena



Pensar que casi nada merece la pena y que cualquier cosa la merece están más cerca de lo que parece.

Al hilo de la entrada anterior, hoy, mientras regresaba a casa del trabajo, pensaba en el significado de esta frase que he escrito luego en mi Twitter. Supongo que todo el mundo tendrá esos momentos de ver el absurdo de la vida al tiempo que su belleza. Pero no era esa la idea que he tratado de sintetizar en esas 20 palabras, que encierran mucho más de lo que dicen.
He querido resumir que cuando eres capaz de relativizar todo, desde el “éxito” profesional y personal, las relaciones que estableces o los papeles que desempeñas, lo que tienes, o lo que vales a ojos de la sociedad… estás más conectado que nunca a la vida y, por tanto, a cada uno de los aspectos que he citado.
Pero hay algo que vincula ambos extremos, el de no querer nada y valorar todo: la experiencia interna al servicio de lo externo, y… también, lo que sucede fuera para provecho de lo de dentro, cuestiones que también engloban mucho más de lo que expresan.
Espero haberme expresado al menos lo suficiente como para que quien me lea sepa que lo importante no es que lo entienda, sino que lo sienta.


lunes, 30 de agosto de 2010

Valió la pena

Puedo resultar pesada haciendo referencia a este blog, pero sigo pensando que este hombre es un crack, un Tolle más sin fama, pero con fondo:

"Se podría pensar que estar solo
y no hacer nada es un problema.
Pero a mi, pasados ya los cincuenta,
decidir dedicar toda una tarde
a sentarme en la arena en silencio pasando
sin más con el día hasta que la oscuridad me envuelva,
y poder hacerlo,
me hace sentir que mi vida ha valido la pena.
Y que soy muy feliz".

sábado, 28 de agosto de 2010

Própositos tras el descanso



Se cierra un ciclo (más corto de lo que deseo). Acaba mi mes de vacaciones, de descanso, que me he tomado este año al dedillo, ayudada por afirmaciones positivas, algunas tan simples como poner como contraseña del ordenador "Buen verano" :-)
No he reflexionado mucho sobre lo que quiero hacer cuando regrese a la “rutina” ( y entrecomillo esa palabra, porque desde que renové mi espíritu y, sobre todo, desde que comencé a cultivar este precioso arte de jugar con las palabras conscientemente para darles un mayor significado, no me siento en la rueda de la repetición o de la monotonía). Sin embargo, sin mucho meditar, tengo en mente algunos objetivos que sé me pueden traer cosas positivas:

- Procurarme más momentos de silencio.

- Dejar las prisas a un lado (son una falta de respeto hacia mi misma y suelen estar comandadas por el mundo exterior).

- Estar atenta a todo, para no perderme ni un fragmento de la vida.

- Desarrollar mi creatividad con sosiego, sin metas materiales ni búsqueda de reconocimiento, sino conectándola a mi prosperidad desde el disfrute personal y el servicio a los demás.

- Alimentarme bien, y recordar que cuando no lo hago no soy yo quien me guía, sino mi ansiedad.

- Continuar el camino de aprendizaje para mirar (con los ojos del alma) el Ser esencial de todas aquellas personas con las que me relaciono: en casa, en el trabajo, y en cualquier parte.

- Grabarme a fuego en la mente que todos somos UNO, y apoyarme en lo feliz que me siento cuando lo percibo con claridad.

- Pararme a sentir la fuerza divina que hay en mí, el Dios interior que todos, sin excepción, llevamos dentro y que nos hace poderosos ante los retos de esta vida y compasivos y amorosos con todo lo que nos rodea.


Si persigo y logro todos estos objetivos, aunque caiga y me levante, poco más necesitaré para traer el cielo a la tierra.

martes, 24 de agosto de 2010

El mundo interior nos sostiene


La mayoría de las personas hacen las mismas cosas, piensan cosas parecidas y organizan su vida y la de su familia de un modo similar (en las vacaciones, en el trabajo, con los estudios, los viajes al extranjero de los hijos, la ropa del colegio, el control de las facturas, el modo en que se desenvuelven las relaciones sociales, las lecturas y películas de moda…). Vidas lineales que, aunque se desarrollen normalmente en el ámbito superficial, pueden hacer “felices” a quienes no conocen otra cosa.
Pero hay vida detrás de esa vida, que se siente como una ráfaga de luz intensa; como un soplo de gozo divino, que se repite cada vez con más facilidad cuanto más profundizas en ello, y que te hace sentir poderoso, más allá de lo se sabe y se domina.
El mundo desconocido, al que muy pocos deciden acceder, es el sustento de todo lo demás. Da mayor sentido a la organización externa de nuestra vida, que deja de ser, por ello, prioritaria sin restarle su valor. Así, lo accesorio llega a ser lo que vemos, lo que teníamos como núcleo de nuestro paso por el mundo.

Lo invisible, aquello que nos hace vibrar, crear, sentir y, sobre todo, comprender, es lo que nos proporciona la solidez para caminar con firmeza, confianza y seguridad.

martes, 17 de agosto de 2010

Te recuerdo que...

Eres más de lo que crees ser, porque eres todo lo que necesitas para ser lo que quisieras.
Y no olvides que:
Cuando algo marcha mal en tu vida y analizas la situación, siempre subyace una falta de respeto por tí misma/o.
Y que...
Cuando todo marcha bien en tu vida se debe a que sientes el amor en tí, que rebosa y se expande a tu alrededor.

domingo, 15 de agosto de 2010

¿Cómo se siente el Amor?



Como estoy un poco vaga para escribir :-) comparto una entrada de mi último descubrimiento de la blogosfera.

El texto no puede ser más lúcido y claro... dentro de su gran profundidad.
El amor no se pide, se siente y... entonces darlo y recibirlo es lo mismo.
Ésta es la entrada: CON TODO ES IGUAL

sábado, 14 de agosto de 2010

Del fracaso de algunos divorcios y de otros cambios físicos

Estoy leyendo el libro La alquimia del corazón, de Michael Brown. Una edición limitada de este exitoso profesional sudafricano del periodismo, que dio un giro completo a su vida, tras desarrollar el síndrome de Horton, una enfermedad neurológica muy dolorosa. Ello le llevó a embarcarse en la consciencia del momento presente, como se indica en la solapa del libro.

Hay mucho que reseñar de esta obra, pero he decidido copiar algunos fragmentos, tomados de distintas páginas, que pueden dar respuesta a algunas preguntas que nos hacemos cuando, tras cambiar algún aspecto físico de nuestra vida, continuamos con la sensación de abandono o fracaso. Todo lo que hay que arreglar (cambiar) está dentro de nosotros. Luego podremos obtener la verdadera transformación en el plano exterior, cerca o lejos de lo que creemos nos daña. El camino de la consciencia, dice, comienza en lo emocional, que lleva a lo mental y luego a lo físico



“Se casaron. Cada uno de ellos se convirtió en su padre o en su madre, y ahora no se soportan. Después de todo ¿quién quiere acostarse con su madre o con su padre?”.
“Han intentado arreglar las cosas y seguir juntos por el bien del niño. Pero la realidad es que no se soportan. Claramente, están reflejando uno en el otro sus problemas no integrados. Pero, puesto que ambos están hipnotizados por lo físico y carecen de una conciencia del cuerpo emocional, creen que deben cambiar las cosas cambiando a la otra persona mediante la discusión, el debate y la petición de “condiciones”, en lugar de mirar en su interior. Esto los lleva a un callejón sin salida: el divorcio”.

"Siempre que nos sentimos incómodos y reaccionamos a nuestra experiencia realizando cambios físicos (modificando nuestras circunstancias físicas cambiando de pareja, de empleo o de circunstancias de la vida), se presentan las mismas consecuencias inevitables.
Inicialmente, nos sentimos diferentes porque nuestra experiencia física externa parece haberse modificado. Sin embargo, entre tres semanas y tres meses después de haber realizado cualquier modificación física importante en nuestra experiencia de vida empieza a aparecer en nuestra conciencia el mismo sentimiento molesto que hizo que buscáramos un cambio”.

“Lo físico (el aspecto de nuestra experiencia que parece importarnos más) es simplemente un efecto que refleja el estado de alguna otra cosa que ahora no estamos viviendo. Alterar un efecto con la intención de modificar una causa es comportarnos de una forma que va hacia atrás”.