viernes, 15 de enero de 2010

Los hijos eligen a sus padres



En el blog Cousiñas de Ro he encontrado información sobre el libro Pintará los soles de su camino. Su autora, Cristina Romero, lo ha escrito "Al servivio de las Almas infantiles" (más información en su web  Despertar en la luz.).   . 

Últimamente estoy muy sensibilizada con la importancia de respetar el Ser de los niños. Más que juzgarles para que aprendan, debemos permitirles que aprendan y, sobre todo, tenerles en cuenta, escucharles, contemplarles por lo que SON y no sólo por lo que hacen, porque han venido a nosotros para ayudarnos a crecer.

Les miro y siento ternura porque creo que hemos de recordar la pureza con la que llegaron a este mundo. Su tesoro interior está empezando a empolvarse por las banalidades de esta sociedad y de quienes la estamos "edificando", pero dentro de sí mismos conservan intacto su inicial brillo.
Me encantaría tocarles con una varita mágica para que descubrieran de un solo toque la belleza que les queda por descubrir, pero no... tienen que experimentar...

"Los niños curan el alma familiar", dice la autora de dicho libro en uno de los capítulos:

“Los hijos sí eligen a sus padres antes de venir a esta realidad. Se acercan por afinidad al grupo de Almas con las que pueden ex­plorar su potencial. Los padres no siempre eligen a los hijos. Pero los últimos en llegar disponen de una información muy valiosa para los que ya están aquí.

El Alma de un niño guarda una conexión más próxima con lo Sa­grado de la Vida, aunque no te hable específicamente de Dios. Para tu hijo, es más cercana su esencia divina que para ti.

Los hijos nos explican sin palabras dónde reside la enfermedad de la familia, dónde está lo que olvidamos. Cuando un hijo sana algo, es capaz de sanar a su familia a través de él. Cuando yo me sano, sano a la vez a mi madre, y a mi abuela a través de mí.

Los hijos nos ayudan a vibrar en el Amor, a cicatrizar viejas he­ridas, a transformarnos continuamente en alguien más útil y armo­nioso para la humanidad”.